Magnolia

Pasaron 4 años, desde que los “Magnolia Blues Rock” (https://twitter.com/Magnolia_Blues) tocaron por última vez en Santiago.  Desde que cerró el Bar Grez (https://www.facebook.com/grezbluesclub) el 2019 (y que abrió hace pocas semanas, precisamente con la presencia de los Magnolia)

Ese 28 de Abril, el RBX Experience (https://www.instagram.com/rbxchile/) estaba repleto, la energía era poderosa y bella; y los sonidos del alma estaban fluyendo en luces de colores.  La salida al escenario, tuvo una proclama de revolución alegre y Koke Araya nos dio un saludo apoteósico, celebrando nuestra participación en el Estallido (cuando estábamos a la par de Estallido tuitero), agradeciendo la participación para cubrir este evento, en un hecho que nos llenó de orgullo pues, hace un par de años entablamos una amistad después de Musicalizar los temas de la banda, en plena pandemia.

La noche avanzó subiendo el fervor, haciendo que cada canción se sintiera más fuerte, más armoniosa y se entonara con más fuerza.  En verdad,  uno suele creer que ciertos tipos de música, provocan emociones fuertes, llenas de poder, de una alegría especial, como el Rock por ejemplo.  Pasó que el Blues de los Magnolia, logró eso y más.  De un ambiente expectante, pasamos a una alegría máxima, a un momento de absoluta comunión entre la banda, el público y cada acorde de guitarra, cada golpe a la batería, cada sonido del bajo, cada armonía del teclado y cada soplido a la armónica.  En verdad, ha sido una de las mejores noches de Rock, sin ser rock, en actitud.  Esa buena desfachatez, esa capacidad de levantar al público, ese poder de atención sobre el escenario, esa alegría y entusiasmo, que solo logran la música; fueron cumplidos a cabalidad en una noche mágica, que se repitió una semana después en la apertura del Bar Grez.

Estamos felices de haber participado.  Felices de la amistad que hemos hecho.  Y felices, de poder vivir en el Blues nacional, otra noche de fervor musical, de entusiasmo, del éxtasis con que la música nos permite dejar todo lo que no es tan bueno, de lado.

Gracias Magnolia, por una noche que quedó guardada en el recuerdo y que resonará para siempre en nuestros corazones.  Y no será la última.