Aguaturbia, te quiero…

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Lo del jueves 18 de enero en el Crea Rock (https://www.instagram.com/crearock/), es un hito muy importante que me tocó experimentar.  Últimamente, he sentido que la experiencia, no otra cosa, en un show; es lo que hace que este sea bueno o no tanto, porque no voy a decir jamás que he ido a un mal show.

Ese jueves, la magia estuvo sobre este nuevo escenario, que se abre paso entre varios espacios para la música chilena.

Y temprano, a la altura de las circunstancias, apareció sobre el escenario “Morocha Cantante” (https://www.instagram.com/morochacantante/) quien con un repertorio de éxitos, de todos los tiempos, llenó el espacio acompañada de super destacados músicos (https://www.instagram.com/overrock_/).  Su voz, simpatía y calidez en el escenario, entibiaron la noche de un día caluroso.  Muy buena su presentación, muy a la altura de lo que se venía.  Se ve muy bien esta cantante interpretando covers, pero creo se vería y oiría mucho  mejor cantando su propio repertorio; esa sería una muy buena apuesta…

Entrada la noche, fresca ya a esas alturas, se presentó la historia.

Con Javier Barahona en el bajo, Jimmi Correa en la batería, Aguarturbia, con Carlos Corales (https://www.instagram.com/coralescorales/) y Denise (https://www.instagram.com/deniseaguaturbia), comenzaron su show.

Cabe recordar que el año 1969, esta banda nace siendo de las primeras en toda Latinoamérica, en experimentar en el rock psicodélico.  Y bueno, vimos algo de eso y más, esa noche de enero.

Javier, es un bajista destacadísimo.  Sus acordes y notas, están muy bien acoplados en los temas interpretados.  Jimmi en la batería, se complementa perfecto con el bajo y la guitarra, encajando de gran manera en la dinámica del grupo.  Carlos Corales, un prodigio de la guitarra, es un placer de ver y escuchar.  Y Denise, Denise es de otro mundo…

Desde que salieron a escena, esta banda de 4 personas llenó el escenario.  Y llenarlo no significa coparlo.  Significa que ahí, en esas tablas, no sobró nada y cada espacio fue cubierto de la propuesta musical.  Vimos a una banda que se acopla perfectamente, con gran lucidez en los arreglos musicales, mucha pureza en la interpretación musical, pulcritud de cada nota que sonó, en cada golpe a cada tom, plato o a la caja.

Denise, una de las mejores voces en la historia de la música chilena, tiene una capacidad para diferenciar al cantante del artista.  Me lo dijo una vez, en que tuve el honor de entrevistarle, hablando por más de una hora de música.  Hoy en día, hay muchos cantantes y pocos artistas y ella encaja perfectamente en esa definición.  Cualquiera puede cantar, con o sin autotune; pero el o la artista, tiene la capacidad para detener el tiempo, hacer que todos los sentidos se centren en lo que está haciendo en el escenario y lograr que los sentimientos afloren, llegando a sentir o inferir, la intención interpretativa, la letra de la canción, la tonalidad, la armoniosidad.  Esa noche, cada uno de los que estuvimos ahí, nos quedamos extasiados con esa mujer que frente al micrófono, con sus lentes y el pelo de toda la vida, nos tomó en un abrazo, para llevarnos, canción tras canción, a un lugar diferente, mágico, épico, donde los sentimientos se encuentran en recuerdos, emociones, experiencias…

Si la diosa del rock, era Cecilia; Violeta era nuestra diva máxima; Denise debe estar en el podio por su calidad interpretativa, su voz, su puesta en escena, su capacidad vocal, su carisma, su simpleza para ocupar el escenario y lograr la atención, y esa forma única de capturar al que la escucha.

En tanto, Carlos Corales, se nota es de relaciones largas.  Así como el amor con Denise, la guitarra es seguramente un amor de toda la vida.  Hace todo fácil, no tiene complicación en sacar sonidos, notas, recordar donde van los dedos, qué cuerda, qué efecto.  Que capacidad interpretativa.  Es uno de los mejores guitarristas de la historia y creo que, habiendo muchos muy buenos, debe también estar en el podio de los tres mejores guitarristas de la historia en Chile.

Veamos, esa noche escuchamos:

– Si lo sabes todo

– Corazon Bye Bye

– En mi lugar

– Ya no quiero ser

– Te quiero

– Blues on the westside

– Somebody to love

– Waterfall

– Uno de estos días

– Hay un cuadro chueco en su pared

– Ha ha ha

– Evol

– I wonder who

– Hartbraker

– Fe y amor

Nos faltaron dos temas, pero la noche ya estaba terminando.  En “Te quiero”, Carlos Corales nos dejó con un nudo en el corazón al ponernos a recordar los 70´s, cuando esa canción sonaba en las radios AM, de la mano seguramente de Pirincho Cárcamo en alguna presentación, y teníamos esa armoniosa guitarra cantando, sintiendo, vibrando por, seguramente un amor juvenil, que como dijo Denise no era ella…

Mágico.  Bello.  Para la posteridad.

Esa noche de Enero, nos juntamos con la historia del Rock chileno, del verdadero, del puro, del que a pesar de estar a kilómetros de distancia de la raíz, ha mantenido el sentido, la esencia y la calidad de aquellos que iniciaron la música en el país del norte; pero también haciendo escuela para otros, que seguimos escuchando y que han tomado de Aguaturbia, unos piluchos a penas en las 70´s, el ejemplo para hacer buen rock, buena música, shows extraordinarios y dejar huella, una indeleble, en los libros y notas que son testimonio de una noche más de rock, flores y buena música.

Gracias a Denise, Carlos, Javier y Jimmi, por una noche que no pasará desapercibida.

Por René F.E.