Abril empezó con Crisálida

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El mes de abril, se inició a todos rock en la Sala SCD del Mall Plaza Egaña.

La noche del 1 de abril, fue el momento para volver a ver a “Crisálida”, en un show que se había catalogado como especial, en las distintas publicaciones que invitaban a participar en sus RRSS.

Los dos pisos de la sala, estaban llenos.  Los asistentes, mujeres y varones, se mostraban expectantes.  Justo a las 21:00, la banda salió al escenario para encontrarse con amigos, seguidores fieles que año a año, han ido creciendo en número y para quienes la banda se ha transformado en la banda sonora de vida.

Desde que la música comenzó a sonar, el ambiente mutó de manera increíble.  En el olvido, quedaron las preocupaciones, el cansancio, cualquier pensamiento distinto a la posibilidad de ser acurrucado en la guitarra de Augusto, en el bajo de Braulio, en los ritmos de la batería de Felipe, y en la voz angelical de Cynthia.  Los asistentes a este concierto, vivimos una catarsis emocional en cada tema, en cada ritmo, en cada acorde, en cada cambio de voz, sumado a las luces, los colores que iban envolviendo a todos en una atmosfera preciosa, de calidad musical, de armonía, de espiritualidad como solo el buen rock, los buenos músicos y las buenas voces, logran con su público.

Lo especial de la noche, y no menos mágico y poderoso, fue la aparición en escena de varios invitados.  Partió Damián Hidalgo, que logró un extraordinario y virtuoso momento, con el sonido limpio y a todo color, de dos guitarras que sonaron hermosas; luego vino Angeline Bernini que, si bien salió y volvió del escenario, pudo acompañar un momento de la noche con su virtuosa guitarra.  Antes, había estado Gabriel Hidalgo, que le dio un sonido más pesado y poderoso a su presentación.  En tanto, la última invitada, Cler Canifrú, dejó una estela de bellas melodías en el escenario…

La noche fue una entrega de virtuosismo, una reunión de sutilidad, de carisma, de sonidos suaves, y otros violentos y fuertes, sentidos en el pecho.  Una catarsis de energía, de armonía, de una maravillosa comunión entre la interpretación musical, la voz de Cynthia y el público, que cantó y pudo vivir una noche mágica, una noche de Rock progresivo, una noche de sones que quedarán resonando, y lo están, por mucho tiempo y un momento en la historia de los Crisálida que cambiarán baterista, pero que en fuego, escribieron su nombre en la sala SCD del Mall Plaza Egaña.

Aún resuenan las guitarras, aún resuenan las voces, aún recordamos ese momento brillante para la música nacional.